SEÑORA
Querida Señora:
Hace
mucho tiempo que nuestros caminos tomaron direcciones opuestas por motivos
desconocidos. Ahora con el tiempo en mis espaldas y el conocimiento debido; me
doy cuenta de mi torpeza al quedarme parado, e inerme en aquella calle de
nuestro adiós. Debí recoger mi sangre, mi autoestima y las lágrimas que por ti
derramé en aquellos momentos, y seguir conquistándote de un modo más adulto.
Celada
No hay comentarios:
Publicar un comentario