viernes, 11 de marzo de 2011

Despedida I

DESPEDIDA  I

        Desde la profundidad del pozo donde mi ser acampa hace ya algún tiempo, donde el silencio de mi entorno hace que en mi cabeza resuenen con fuerza sus últimas palabras, y la imagen de aquella situación: Como en los últimos domingos y después de comer con la familia, salí hacia la estación de autobuses a recibirla -La tarde era clara y templada- Crucé algunas calles, una avenida, y llegando al Portillo, el sol empezaba a caer sobre el mismo techo de la estación de tren. Seguí dos calles más hasta la cercana estación de autobuses, el final de la línea que me trae a  mi chica. Tras una corta espera del autobús, llegó, paró, abrió sus puertas, y la gente comenzó a descender; mayores y jóvenes con ganas de diversión. Al fin, ella bajo acompañada por su prima, y al verme, hizo la misma  mueca de siempre: entre alegría, risa y vergüenza. Llegó a mi altura, y  sin anestesia – como diría un cómico – me lo soltó... Y yo hierático quedé quedo, sin saber que decir o que hacer.  Al volver en mí de este sueño, me encontraba solo en mitad de la calle Borao.  Habían desaparecido los viajeros, ella y mis ilusiones.

Celada, Zaragoza 1976