viernes, 21 de noviembre de 2014

Despedidas II y III

DESPEDIDA II


            Tus palabras resonaban con fuerza en mi cabeza, mis pies seguían clavados en el suelo incapaces de seguirte, perdí la noción de lo que me rodeaba, y solo cuando las lágrimas rodaban por mi rostro, recobré la conciencia; Ya era demasiado tarde para todo. Té perdí. Me perdiste. De mí, sé mi destino, y de ti poco sé... ¡Vamos, nada!



DESPEDIDA III



Tus palabras resonaban con fuerza en mi cabeza, mis pies seguían clavados en el suelo incapaces de seguirte, perdí la noción de lo que me rodeaba, y solo cuando las lágrimas rodaban por mi rostro, recobré la conciencia, y ya era demasiado tarde para todo; te perdí, me perdiste. Durante un tiempo te seguí y te supliqué, si tú hubieras querido, todo habría sido diferente, y sin embargo hoy de todo aquello solo me quedan recuerdos –la mayoría…  bonitos– y una asignatura pendiente.


Celada 

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