Saudade
A mi me gusta más pensar,
que con el tiempo pasado y a punto de cumplir; la mujer, otrora niña, vendría
aquí porque es el punto desde donde sus seres queridos -que a través de ese
mar, que ahora observa, emigraban- podrían verla más tiempo. Quizás, un pequeño
pañuelo blanco –bordado por la abuela- sirviera de bandera de señales con
Ellos. Al final, el barco solo es visible por su popa, y en ambos extremos...
una última mirada, un último flamear de pañuelos y, por qué no, unas lágrimas
que deslizándose por las mejillas dejarían al unísono un mismo sabor amargo y
salado en las comisuras de los labios. Quizás cada día sube aquí, por ver si
ese barco, hoy, se le puede divisar la proa... queda tan poco, y el paso es tan
rápido que...
A Pilar
Celada.

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