viernes, 14 de junio de 2013

Saudade

Saudade


A mi me gusta más pensar, que con el tiempo pasado y a punto de cumplir; la mujer, otrora niña, vendría aquí porque es el punto desde donde sus seres queridos -que a través de ese mar, que ahora observa, emigraban- podrían verla más tiempo. Quizás, un pequeño pañuelo blanco –bordado por la abuela- sirviera de bandera de señales con Ellos. Al final, el barco solo es visible por su popa, y en ambos extremos... una última mirada, un último flamear de pañuelos y, por qué no, unas lágrimas que deslizándose por las mejillas dejarían al unísono un mismo sabor amargo y salado en las comisuras de los labios. Quizás cada día sube aquí, por ver si ese barco, hoy, se le puede divisar la proa... queda tan poco, y el paso es tan rápido que...

A Pilar

Celada.

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