Amiga, que tu nombre no sé si puedo decir…
Estoy escuchando esta música que tú me regalas, y casi... casi sin darme cuenta, me veo paseando por el camino del cementerio de mi pueblo: jalonado de chopos, robles, y hayas; de esos aromas a ocre, humedad, y frutos del bosque tan otoñales; de esos ruidos sibilantes y veloces entre la hojarasca que alfombra el camino, y las sombras de los árboles; de ese viento que se detiene, dejando de hacer sonar las hojas secas, que bien por timidez o miedo a volar, siguen en las ramas. Si me detengo, al fondo, en el ribazo, puedo escuchar el soniquete del agua del arroyo descendiendo hacia el río; mientras mis manos palpan el mullido musgo de las piedras del cercado.
Mientras suena: “Country”, Keith Jarrett & Jan Garberek
Juancar
Dedicado a Ti, que sabes quien eres.
ME CORRIO UN POCO DE ESCALOFRIO, PUES NO ES UN LUGAR QUE YO ELEGIRIA PARA PENSAR..
ResponderEliminarNo te preocupes, pues estos lugares son más bien lugares de reposo y de paso; como me dijo una vez un sabio: "No tengas miedo a los muertos, pues estos ya no te pueden hacer nada... Teme más a los vivos".
ResponderEliminarES CIERTO ESO AMIGO, PERO TU NO ESTUVISTE EN MI PELLEJO CUANDO DE UNA TUMBA ECHA AÑICOS SE PODIA VER UNA MANO CADAVERICA Y UN GATO SALIA DE UN CAJON CAIDO...UFF FLOR DE SUSTO ME LLEVE...
ResponderEliminarEso sí que da miedo... menuda historia que yo plasmaría.
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