SIRENA GALEGA
Hoy, sorprendentemente, el día había amanecido despejado, esto hizo que me animara a dar un largo y relajante paseo por el malecón, como punto de separación entre el puerto y la mar abierta; y para poder respirar ese aire marino con sabor a yodo y a sal; escuchar esos sonidos que nunca se olvidan como: el “chob” ”chob”de las olitas del mar golpeando el muelle, los graznidos de las gaviotas que sobrevuelan nuestras cabezas, o siguiendo a esos barcos que vuelven con su preciado y trabajado tesoro; incluso el “Popo... popo... popo” de los motores de los barcos navegando por el interior del puerto. Paseaba absorto en mis cosas, y a la vez con la mirada puesta en esa mar interior, contemplando ese movido flujo de barcos que entrando y saliendo del puerto le da la vida a esta villa.
Sin darme cuenta y como si fuera la recreación del cuadro de Dalí: “ Muchacha en la ventana de 1925” (el cual representa a una mujer mirando por una ventana hacia la mar). Me encontré con esa misma imagen delante de mis ojos. Ella, en esos momentos se encontraba como si lo de su alrededor no formara parte de su propia ensoñación, no la distraía nada; me quedé quedo observándola. Sentada sobre un noray, huérfano de jarcias pero agradecido por ser el sustento de tan bella sirena. Mientras, una suave brisa marina mecía su áurea melena de izquierda a derecha, o como dirían os homes de mar: de babor a estribor. Su rostro, solo visible a los ojos de los marinos desde sus barcos, por eso, no sé si el azul de la mar y del cielo son el reflejo de sus ojos. Ella, mientras, seguía impasible con su mirada a la bocana del puerto, no sé si espera la llegada de su hombre, o si acaba de perder de vista la estela de su barco partido.
Yo, llegado a este punto, continuo mi caminar, me voy alejando de ella con un poco de pesar por no poder saber su historia, pero llevándome en la retina la imagen que durante estos breves momentos he contemplado de esta moderna sirena, y con la que recrear mi propia historia de ella.
Dedicado a mi sirena Gallega.

Bravo Juancar, esa sirena gallega seguro estará contenta con tu relato, y aun más ensoñadora, si cabe...
ResponderEliminarSiento ser un olvidadizo, pero el ser nuevo es lo que tiene, por no haberte agradecido el ser la musa de ambos. Y a nuestro amigo por ser el artífice en la sombra.
ResponderEliminarGracias.
Es extraordinario cómo describes las historias. Parece que puedo oler el mar y escuchar los sonidos de un puerto. Este relato es muy relajante.
ResponderEliminarComo relajante es estar, en la posición de mi sirena... Gracias
ResponderEliminarPUES RECUERDA QUE ESA BELDADES, SOLO QUERIAN ACABAR CON LA VIDA DE LOS HOMBRES DE MAR, ¿EL MOTIVO? LO DESCONOSCO..MAS POR QUE LASTIMAR ASI..!!
ResponderEliminarALEJATE AMIGO, NO ESCUCHES SU CANTO, NO ES BUENO, SOLO MIRALA DE LEJOS...
Gracias Mabel O. Eso son sólo fábulas de viejos marinos aferrados a un buen vaso de rum; pero puedo decirte amiga, que esta sirena en particular no es nada... pero nada de eso.
ResponderEliminarSaludos
jajaja Mabel si esa sirena, precisamente esa... no sabe cantar!!
ResponderEliminarbesiños
Cantar, lo que se dice cantar... no, pero encantadora, mucho.
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