DESPEDIDA I
Desde la profundidad del pozo donde mi ser acampa hace ya algún tiempo, donde el silencio de mi entorno hace que en mi cabeza resuenen con fuerza sus últimas palabras, y la imagen de aquella situación: Como en los últimos domingos y después de comer con la familia, salí hacia la estación de autobuses a recibirla -La tarde era clara y templada- Crucé algunas calles, una avenida, y llegando al Portillo, el sol empezaba a caer sobre el mismo techo de la estación de tren. Seguí dos calles más hasta la cercana estación de autobuses, el final de la línea que me trae a mi chica. Tras una corta espera del autobús, llegó, paró, abrió sus puertas, y la gente comenzó a descender; mayores y jóvenes con ganas de diversión. Al fin, ella bajo acompañada por su prima, y al verme, hizo la misma mueca de siempre: entre alegría, risa y vergüenza. Llegó a mi altura, y sin anestesia – como diría un cómico – me lo soltó... Y yo hierático quedé quedo, sin saber que decir o que hacer. Al volver en mí de este sueño, me encontraba solo en mitad de la calle Borao. Habían desaparecido los viajeros, ella y mis ilusiones.
Celada, Zaragoza 1976
que sera lo que dijo? ...que te dejo tan perplejo ...
ResponderEliminarel amor es asi tiene sus sin sabores pero la pucha que lindo es..!!
¡Ahí te quedas...! Sólo esas palabras.
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